viernes, 2 de septiembre de 2011

Un cuentito pequeñito y triste

La joven sollozaba mientras los veía discutir, eran su familia, la única que le quedaba,  que importaba ahora su futuro, si los únicos que ella amaba ahora empezaban una pelea a golpes.
Ellos ambos policías, hombres de honor, ante todo, incluso ante su propia vida.
Y hoy lo que empezó como un juego terminaba en el final de una amistad de años, el final de todo.
Pero no todo fue como ella esperaba, los golpes comenzaron, sin saber quien lo inicio, sin saber quien respondió.
Mientras en un rincon ella lloraba, gritaba, jalaba su cabello, sin lograr nada, no se detenían y ella estaba paralizadacuendo en un segundo... el mundo se detuvo.
Ambos durante en medio del calor de la lucha, recurrieron a sus armas de servicio, sin pensar, retrocedieron, mirandose con odio, con el cañon fijo en el pecho de otro, y por fin... su parálisis termino, retomo el control de su cuerpo y como en cámara lenta corrió.
Se interpuso en el medio. Su pequeño y delicado cuerpo protegiéndolos a ambos de si mismos.

Los disparos se oyeron.
Ambos hombres miraban horrorizados.
La escena que ellos mismos habían provocado, les devolvia la mirada desde el suelo, sobre un charco de sangre.
Corrieron sollozando ante lo que se veía inevitable.
El moreno la alzó con delicadeza entre sus brazos, mientras susurraba su nombre como un mantra.
-Tonta... que estabas pensando... Oh dios...so...solo resiste ok?... concéntrate en mi voz... n...n...no cierres los ojos...- dijo con dulzura y la voz entrecortada.
Sebastian...-susurro ella, su voz se perdio en medio- es que no sabia que mas hacer...
Vas a estar bien- le dijo el rubio mientras sostenia su mano con miedo de dejarla ir, la lagrimas caian sin fin por su rostro- no hay nada que separe a la familia verdad?
-Nicolas... nada separa... a la familia...si...siempre... voy a... estar con... vosotros...-su voz se apago poco a poco, y ella sonrio y finalmente sus ojos se cerraron.
Sara!!!- un grito desgrrador se escuchó.